Mostrando entradas con la etiqueta futuros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta futuros. Mostrar todas las entradas

lunes, 8 de octubre de 2018

Crisis Económicas: La Burbuja de los Tulipanes


¿Creíais que todo había acabado? ¿Que las crisis económicas no tuvieron un inicio? Estabais muy equivocados. Pues como todo, hubo un origen, y es allí adonde nos remontamos. Volvamos al principio.

Hace muchísimo tiempo, en una Economía aún más lejana…



¡Guerra! Estamos inmersos en la guerra de los 30 años, y mientras media Europa se parte la cara, un pequeño país decide tomar una mejor decisión. Holanda aprovecha para tomar ventaja sobre sus vecinos. Estos Países Bajos sin realeza, gobernado por familias y burgueses, abre su economía y se beneficia del comercio exterior, logrando un crecimiento económico envidiable. Pero para los calvinistas no estaba bien visto exhibir la propia riqueza, por lo que los holandeses gastaban sus riquezas en adornos y decoraciones. Decoraciones, como el tulipán…

Cuenta la leyenda, que el país que vio nacer la Bolsa de Valores y cotizar la primera Compañía de las Indias Orientales, no lo fue por azar. Pues antes de que el mercado bursátil se institucionalizase, algo terrible, que a punto estuvo de hacer quebrar a todo un país, ocurrió.
El villano y protagonista de esta historia no es el Estado, un burócrata o un comunista. Nada más lejos de la realidad, se trata de una linda flor, cuyo interior llegó a soportar más malicia que el anillo único de Sauron.



Un tulipán para gobernarlos a todos

Lástima que esta historia, lejos de ser un mito, es completamente real. Desde ya avisamos: los viajes al pasado tienen un peligro, yaque podemos caer facilmente en el deja vu. Y es que muchos de los conceptos revisados en este artículo nos harán creer que todo este cúmulo de errores y sucesos ya los hemos vivido. Pero no necesariamente hará falta remontarse un siglo para ello, bastará con echar la vista atrás 10 años. Avisados estáis.
Por lo que, sin más preámbulos, comenzamos.

Nos remontamos a principios del siglo XVII en Países Bajos. Las tabernas se llenaban por la tarde de aquellos que habían salido del trabajo y querían tomarse algo y pasar el rato. Pero otro grupo de personas comenzaron a frecuentar estos lares. Personas que se sentaban en una mesa, hablaban, escribían, se intercambiaban papeles y se iban.

Poco a poco, esto comenzó a hacerse viral, y en todas las tabernas holandesas parecía que había una mesa de estas. El pueblo se empezó entonces a interesar en qué hacían estos tíos raros tan bien vestidos. Cuando lo descubrían, como si de un lavado de mente se tratase, se sentaban con ellos, y a las semanas volvían con mejores ropas y más dinero.

Lo que se hacía en estas mesas podemos decir, sin temor a equivocarnos, era el antecesor de la Bolsa de valores ¿Qué cómo es esto posible? Muy sencillo. Lo que hacían estos personajes era negociar el precio de los bulbos del tulipán.

Cada día, decenas de personas acudían a las tabernas para comprar estas flores a los campesinos y artesanos, y el precio fluctuaba según la demanda y la oferta. Por lo que el salón de la taberna del pueblo es el ancestro del parqué del palacio de la bolsa. Lo sé, poco glamouroso tal vez, pero es lo que hay.

Pero de pronto, las decenas de personas se habían convertido en centenas y las centenas en miles. Colas y colas de personas pretendían cada día intercambiar dinero por tulipanes.

¿A qué se debía tanto interés? Pues de algo se habían dado cuenta estos holandeses. Y es que ya no solo acudían compradores, sino también vendedores, que vieron cómo el aumento del interés en tulipanes subió su demanda, y esto su precio.

En un buen día de 1636, un tulipán de buena calidad se podía estar pagando a 100 florines, o el equivalente a lo que le costaba alimentarse a una persona durante un año.

Los holandeses, sin darse cuenta, estaban especulando. Y nosotros bien sabemos que toda especulación, también conlleva un riesgo. Y es que la cosecha de tulipanes podía sufrir varios reveses: temporales, virus… Que automáticamente se reflejaba al día siguiente en el precio de apertura del tulipán.

Además, en aquel entonces no podías analizar los estados financieros para comprar, ni siquiera echarle un vistazo al balance de situación. La única información que se disponía eran los libros con dibujos de las predicciones de los tulipanes.

Estos libros llegaron a ser tan importantes, que las propias autoridades crearon un cuerpo que se encargaba de revisar la calidad de los dibujos, para evitar fraudes. Auditores de tulipanes, por así decirlo.

Además, cabe destacar que los tulipanes son artículos comerciales perfectos, ya que pueden sobrevivir meses fuera de la tierra, son fáciles de transportar, guardar y manipular.

En Otoño se realizaban las operaciones sobre la cosecha de la próxima Primavera, sabiendo que en Invierno los bulbos tenían que volver a la tierra, o morirían, por lo que se pactaban precios sobre las expectativas de la próxima estación. Esto es lo que hoy se conoce como contrato de Futuros.

La inseguridad ante el estado de la cosecha y sobre todo ante la apariencia y estética del tulipán resultante que le aportaba valor, inyectaron la incertidumbre en el mercado. Pero nadie sabía lo que esto conllevaba. Nadie había visto nunca gestar una burbuja.

El mercado real no variaba. El que sí que comenzaba a desviarse enormemente era el de futuros. El hecho de comprar tulipanes perdió todo su significado. Ahora se compraban derechos para adquirirlos a un precio establecido en un determinado periodo de tiempo.

El papel moneda se intercabiaba por bulbos de tulipán. La gente hipotecaba sus casas, vendían sus cosechas e incluso animales para adquirir tulipanes y venderlos más caros. Los pobres compraban pagarés, mediante los cuales conseguían los tulipanes con el dinero de otros, endeudándose y asumiendo un riesgo del que no se podían responsabilizar. Es lo que hoy llamamos apalancamiento.
Los tulipanes aumentaban un 1.000%, incluso 2.000%. Algunos valían más que algunas casas. Los más preciados, más que un edificio entero.

Los propietarios custodiaban mejor a sus tulipanes que el oro. Ya no se acordaba sobre tulipanes, sino sobre meros beneficios asegurados. Qué más daba la calidad del tulipán. Porque, claro, el tulipán siempre sube, nunca baja.

Hasta que llegamos a 1637. Las tabernas, convertidas totalmente en casinos de apuestas, abrían sus puertas. Los vendedores en la izquierda, y los compradores en la derecha. Pero una mañana, solamente se presentaron personas en la izquierda. Al no encontrar ningún comprador en primera subasta, rebajaron el precio. Nadie respondió al segundo intento. Fue entonces cuando el sudor frío se convirtió en pánico.

La gente salió corriendo a avisar a sus amigos para que vendieran, al grito de “Nadie quiere tulipanes!”

Los propietarios comenzaban a pasarse las promesas de pago entre ellos, como bancos intercambiando hipotecas subprime. Efectivamente, la burbuja pinchó y ya nadie quería saber nada de ellos.

Mientras los precios caían, los inversores sabían que no podían dejarlo, con la esperanza y fe de que el precio al menos volvería al punto donde recuperar la inversión que hicieron con dinero que no tenían.

Esos tulipanes que unas semanas se vendían por fincas enteras, ya no valían absolutamente nada.

Fue entonces cuando nacieron las primeras Comisiones del Mercado de Valores. El comercio se reguló y se cancelaron deudas y contratos. El tulipán había muerto y el mercado con él. Pero el ser humano, como ya sabemos, no aprendió nada, y era cuestión de tiempo que se volviese a tropezar con el mismo ladrillo… quiero decir, tulipán.


Esto es todo por hoy, joven padawan. Somos El Club de la Economía y siempre aquí estaremos. No es una amenaza, pero volveremos

lunes, 24 de julio de 2017

Los entresijos de la bolsa: Derivados



Buenos días jóvenes, hoy os traemos el segundo episodio de esta serie donde hablamos un poco de lo que es la bolsa, como está formada y muchas cosas más que ya iremos viendo. Hoy toca hablar de los productos derivados. Y os estaréis preguntando: ¿qué frijoles es eso? Pues bien, como explicamos en el otro artículo, es un producto que deriva de otro subyacente, de ahí su nombre (viva la originalidad). El activo subyacente es el activo real en el que se basa el producto derivado relacionado con él. Esto lo que quiere decir es que al comprar uno de estos no estás comprando el producto en sí, sino que compras su derivado y por tanto solo especulas con los movimientos de precio que sufra el activo subyacente o producto real. Pueden ser de muchos tipos y pueden venir de muchas formas, pero para que os hagáis una idea final de lo que es un producto derivado, aquí va un ejemplo un tanto tosco, pero que esperamos que sea de ayuda, ya que no es sencillo entender lo que son estos productos del averno.

Supongamos que Juanito quiere vender sus auriculares. Ahora en el mercado esos auriculares los están comprando por 33$. Por lo tanto, Juanito pone sus auriculares en venta a 33$. Pero resulta que sus amigos Benedicta y Lisandro apuestan entre ellos que Juanito no va a vender sus auriculares por 33$. Lisandro dice que los venderá por 34 $ y Benedicta, sin embargo, dice que los venderá por 30$, apostándose la diferencia que sufra el precio (a favor de sus apuestas por supuesto). Así pues, resulta que la demanda empieza a escasear y la oferta sube, lo que hace que Juanito baje el precio de sus auriculares a 30$ para que se los compren. Juanito consigue vender sus auriculares a 30$, por tanto, la apuesta la gana Benedicta, lo que hace que esta reciba 3 $, que es la diferencia del precio en el que estaban los auriculares y al que están ahora. Por supuesto nuestro querido Lisandro perderá esos 3$. Si hubiese pasado al contrario y esos auriculares se hubiesen vendido por 34$ el ganador sería Lisandro y habría ganado 1$, que sería la diferencia entre 33$ que era lo que valían en un principio los auriculares, y 34$, que era lo que él había apostado. Tanto Lisandro como Benedicta en ningún momento fueron los dueños de los auriculares, sino que apostaron sobre el precio al que este se vendería y recibieron la diferencia que sufrió (+3$ para Benedicta, -3$ para Lisandro), es decir, la ganancia de Benedicta debido a su acierto es la pérdida de Lisandro. Esta “apuesta” sería, más o menos, el producto derivado sobre los auriculares que es lo que de verdad movería las apuestas, el activo subyacente.

Tras esta explicación, sobra decir que existen bastantes de estos productos y que algunos son algo complejos. Por eso, y por amor a nuestros lectores, vamos a explicar cuáles son los productos derivados más usados y cómo funcionan.



-          - CFD: Este producto es llamado por sus siglas en inglés "Contrato Por Diferencia". Es básicamente lo que hemos usado en el ejemplo: tú especulas con que el precio de un activo financiero subirá, por tanto, si esto es así, tu recibirás la diferencia que haya entre el precio en el que entraste y el precio en el que saliste. Sin embargo, el dinero no crece en los árboles, por lo que ese dinero que tú estás ganando lo está perdiendo otro fulano que especuló a que el precio bajaría. Por eso se llama Contrato Por Diferencia, porque se supone que se llega a un acuerdo entre dos partes con expectativas de precio distintas (como en el ejemplo de Lisandro y Benedicta) de tal forma que se acuerda pagar la diferencia que ocurra en el precio.


-          - Opciones: Este producto es un poco más difícil de entender. En resumidas cuentas, cuando compras una opción compras el derecho que te permite comprar o vender el activo subyacente a un precio prefijado hasta una fecha determinada a cambio de una prima, por supuesto (si no esto sería jauja). Vamos, que esto son como los huevos, apenas se pasan de fecha se ponen malos y quedan inservibles. Por si no ha quedado claro, que creo que es así, os voy a mostrar un ejemplo en el que os explicaré también los dos tipos de opciones que hay, Call y Put.

Supongamos un mercadillo en el que se venden chanclas por 4$. De repente, una turba de guiris con ganas de playa entra en el mercadillo. Por tanto, tú conjeturas que, aprovechándose de que la demanda de chanclas va a aumentar, los vendedores de chanclas aumentarán su precio a 7$. Así que, como quieres unas chanclas nuevas, hablas con un vendedor de chanclas y negociáis que a cambio de darle 1 dólar al vendedor tú le podrás comprar las chanclas, o no, a 4$ hasta dentro de 3 horas que se dará por finalizado el acuerdo. A partir de aquí nos podemos encontrar varios escenarios posibles, así que voy a relatarlos uno a uno:
+  Escenario 1: Como dijiste, los vendedores han empezado a vender sus chanclas a 7$, así que a ti, como te interesa, haces uso de tu derecho de compra y se las compras al vendedor por 4 $ + 1 $ que negociásteis (este euro se llama prima, pero ya explicaremos estos conceptos en otros artículos, por ahora tened en cuenta que es un pago por tener el derecho que habéis recibido). De este modo, tú tienes tus chanclas 2$ más baratas que los guiris.
+ Escenario 2: Al contrario de lo que tú pensabas, los vendedores también son guiris y les hacen descuentos a sus paisanos, por lo que las chanclas ahora valen 2$. Tú, cagándote en el Oktoberfest y en la Torre Eiffel, no usas el derecho que compraste y compras las chanclas a 2$ + 1$ (la prima que pagaste al vendedor por el derecho, aunque no lo usaste), es decir 1$ más caro que los guiris.
+  Escenario 3: Vaya, ¿no es esa tu ex?, vamos a hablar con ella. Cuando te das cuenta han pasado 5 horas, los guiris se han ido y las chanclas cuestan 5$, tu negociación con el vendedor ha expirado y por tanto no tienes el derecho a comprar esas chanclas por menos dinero, así que, si quieres unas chanclas, encima de perder el dólar que le diste al vendedor como prima, tienes que comprárselas más caras.
+ Escenario 4: Resulta que acertaste y esas chanclas han subido como el bitcoin, ahora valen 12$. Te sientes todo un Warren Buffet y se te han quitado las ganas de comprar unas chanclas. Ahora lo que quieres es venderle ese derecho a uno de los guiris, el cual te lo comprará encantado a cambio de pagarte una comisión de 5$ (faltaría más). Te quedas sin chanclas, pero en un abrir y cerrar de ojos has ganado 4 $ por la cara sin hacer absolutamente nada, además, has hecho que un guiri sea feliz comprando las chanclas 3$ más baratas (4$ + 5$ de prima = 9$).
Esto es una opción Call, es decir, compras el derecho a comprar a un precio prefijado. Sin embargo, en este mismo ejemplo vamos a ponernos ahora en la piel del vendedor de chanclas. En el escenario 2, por ejemplo, al vendedor no le gustaría perder dinero si él quiere vender sus chanclas a 4$ y resulta que valen 2$, por tanto, antes de que esto ocurra, negocia con un comprador que él le venderá, o no, las chanclas a 4$ a cambio de una comisión. De esta forma, estaría comprando el derecho a vender a un precio prefijado. Esto último sería una opción Put, comprar el derecho a vender a un precio prefijado. 


                                                                                                            - Tus opciones están apunto de vencer!


-          - Futuros: Estos son muy parecidos a las opciones. Se trata de un contrato entre dos partes a un precio prefijado de una compra/venta futura. La diferencia reside en que comprando un futuro tienes la obligación de comprar el activo subyacente en la fecha del vencimiento o antes (en caso de que sea un futuro por entrega y no por liquidación financiera). Así que, para que os sea más fácil comprenderlo, es como si hicieses una compra de acciones retardada. Compras virtualmente hoy, para poder comprar realmente mañana. Es decir que si hoy BBVA está a 6$, comprando un futuro, haces que esa compra a 6$ se realice en una fecha posterior. Por ello, el precio del futuro no es exactamente el mismo que el del activo subyacente, ya que en él se encuentran unas comisiones por financiación y por dividendos calculadas previamente que harían variar el precio. ¿Por qué esto es así? Básicamente porque si no hubiese un coste por financiación, por santas o pascuas, a la hora de la compra esas acciones nos saldrían más baratas “ficticiamente”, por lo tanto, todo el mundo querría comprar futuros porque es beneficio con 0 riesgo, y nadie querría vender, así que, por la ley de la oferta y la demanda, sin oferta no hay mercado y los futuros no existirían. Para algún avanzado, sería algo así como los bonos alemanes de interés negativo, para el que no lo es tanto, sería la forma más segura de guardar tu dinero sin ningún tipo de riesgo.

-          - Warrants: Este producto financiero es casi exactamente lo mismo que las opciones, lo que le diferencia de estas es que su fecha de vencimiento suele ser mayor y no se puede negociar libremente en el mercado. Esto quiere decir que para poder vender un warrant necesitas haberlo comprado antes, por tanto, solo tendrías dos opciones al entrar al mercado warrant, o bien comprar warrant Call o bien comprar warrant Put, no como en las opciones que podrías comprar/vender Call o comprar/vender Put.

-          - SWAP: Los swaps son estrambóticamente difíciles de comprender, pero os voy a intentar hacer un resumen lo más sencillo posible. Es básicamente otro tipo de opción más compleja (precio prefijado en una fecha futura de vencimiento) en la cual se acuerda una transferencia de flujos de caja a lo largo de los años, en base al cambio de interés. Un flujo de caja es cobros – pagos, es decir lo que cobra una entidad menos lo que tiene que pagar. Así que de forma resumida podría decirse que es un contrato por el cual la empresa A y la entidad B realizan mutuamente unos pagos y cobros a lo largo del tiempo con unas condiciones y fecha de vencimiento prefijadas anteriormente, en función a los tipos de interés, pero eso ya es otra historia

Espero que después de todo esto salgáis de aquí y empecéis a comprarle futuros de recoger la habitación a vuestra madre, o a comprar CFDs de notas de exámenes con vuestros compañeros, o incluso timarle a vuestro hermano/a ofreciéndole una opción de compra de vuestro móvil, cuando sabéis que se va a romper en breve.

Esto es todo por hoy, joven padawan. Somos El Club de la Economía y siempre aquí estaremos. No es una amenaza, pero volveremos.