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lunes, 26 de febrero de 2018

Los hombres que levantaron América IV

Creo que ya ha pasado el suficiente tiempo como para crear cierta intriga, así que vamos a seguir contando la historia de EEUU y de los hombres que contribuyeron a hacer ese país grande. Como comentábamos la última vez, Carnegie había vendido su imperio del acero al magnate de la banca J.P. Morgan, cumpliendo así su objetivo de superar a Rockefeller como hombre más rico del mundo. Sin embargo, recién estrenado el siglo XX, los monopolios de Morgan y Rockefeller se iban a enfrentar de nuevo al Estado y esta vez todo iba a ser distinto.

En las últimas elecciones, recordemos, Carnegie, Rockefeller y Morgan habían conseguido comprar su propio presidente, William McKinley, frente al demócrata William Jennings Bryan, que pretendía desmantelar sus monopolios y hurgarles los bolsillos. En esta ocasión el enemigo estaba emergiendo de las filas del Partido Republicano, y su nombre no era otro que Theodore Roosevelt (Teodoro Rosvelto para los que no sabéis inglés).


 Theodore Roosevelt.

Para que nos entendamos, Roosevelt era el típico cowboy duro y machote que cae bien a todo el mundo. Se había ganado cierta fama por su lucha contra la corrupción, cuando estuvo a cargo de la prefectura de policía de Nueva York, pero el grueso de su popularidad la consiguió al estallar la guerra hispano-estadounidense, más conocida aquí como la guerra de Cuba o Desastre del 98. Nada más empezar la guerra, Roosevelt se alista a la cabeza de un regimiento de caballería y su actuación durante el conflicto le permitió ganarse una sólida reputación de héroe. De hecho, es el único presidente que ha recibido la Medalla de Honor, la máxima condecoración de las Fuerzas Armadas de los EEUU. El caso es que al personal se le hacía el culo pepsicola con Roosevelt, lo que le convirtió en un posible candidato para las elecciones presidenciales de 1900.

Sabiendo la opinión que tenía Roosevelt de sus monopolios, Rockefeller y Morgan empiezan a pensar la manera de deshacerse de él con el fin de evitar que meta las zarpas en sus imperios. Sin embrago, Roosevelt no es alguien al que puedan comprar con dinero, por lo que utilizan toda su influencia para conseguirle un puesto atractivo, pero en el que no pueda perjudicarles demasiado. Exacto, la vicepresidencia. Finalmente, logran convencer a McKinley, el actual presidente que se presentaba a la reelección, de que llevara a Roosevelt como su segundo en la papeleta.

Del lado demócrata, se presentaba Bryan, que continuaba su lucha como campeón del proletariado. Sin embargo, el éxito del gobierno en la guerra hispano-estadounidense y la buena marcha de la economía mermaron sus apoyos, por lo que la pareja McKinley/Roosevelt se impuso por el 51,64% de los votos el día de las elecciones.

Espera, espera, ¿entonces, ganó el candidato que querían Rockefeller y Morgan y consiguieron que Roosevelt se quedara en un segundo plano? ¿Cuál es el problema? El problema es que el 6 de septiembre de 1901, apenas un año después de las elecciones, un anarquista llamado Leon Czolgosz disparó al presidente durante una exposición. Una semana más tarde, McKinley moría a causa de las heridas de bala, por lo que Theodore Roosevelt se convirtió en el 26º presidente de los EEUU de América. Como podéis ver, el plan de Morgan y Rockefeller había salido peor que la carrera de Stephen Hawkins como jugador de baloncesto.

Una vez en la presidencia, Roosevelt impulsó la Sherman Antitrust Act, una ley que acababa con la práctica monopolística. Comienza por lo tanto su batalla contra los monopolios. El primero en caer fue el monopolio del ferrocarril que Morgan poseía. En un intento por pararle los pies, Morgan se reunió con Roosevelt en la Casa Blanca, pero descubrió que era un tipo que no podía ser influenciado o comprado y no iba a cambiar de opinión, por lo que en 1902 la compañía de ferrocarriles de Morgan, Northern Securities Company, fue demandada por el gobierno. La Corte Suprema de los EEUU falló a favor de este y dictaminó la disolución de la compañía. Era el fin del monopolio del ferrocarril y un duro golpe para Morgan.

Uno a uno, todos los monopolios del país fueron cayendo ante el rodillo Roosevelt, hasta que finalmente solo quedaban dos: US Steel Corporation, también de Morgan y forjada con la compra del imperio del acero de Carnegie, y Standard Oil, el gigante del petróleo de Rockefeller. Rockefeller había esquivado al gobierno hasta entonces cambiando las sedes de estado y realizando no pocos malabares legales, pero finalmente es obligado a declarar en el caso más grande contra un monopolio hasta la fecha: los EEUU contra Standard Oil.

Standard Oil es acusada de prácticas monopolísticas en el negocio del petróleo a través de acciones abusivas y contrarias a la libre competencia. Rockefeller declaró en defensa, no solo de su compañía, sino del modelo de negocio que había creado. Durante el juicio, Rockefeller fue interrogado sobre los supuestos sobornos y prácticas intimidatorias que había desarrollado para levantar su imperio, a lo que él contestó con evasivas, sarcasmos y justificaciones. Ante estas acusaciones Rockefeller llegó a responder: “Se hizo como se hizo porque solo podía hacerse así. Nadie se quejó cuando llevé la luz a todos los hogares de América. Nadie se quejó cuando creé decenas de miles de puestos de trabajo. Nadie se quejó cuando traje millones de dólares de las exportaciones. Este país funciona con petróleo, ustedes lo llaman monopolio, yo lo llamo empresa”. El meollo de toda la cuestión se encontraba en demostrar el carácter monopolístico de la empresa de Rockefeller y por lo tanto su oposición a los dispuesto en la Sherman Antitrust Act.

Finalmente, tras declarar más de 400 testigos y llenar más de 12.000 páginas de testimonios, el 15 de mayo de 1911, la Corte Suprema de los EEUU tiene un veredicto para la Standard Oil de Rockefeller. Se dictamina que Standard Oil debe disolverse en un plazo máximo de seis meses, por lo que la compañía es troceada en 34 pequeñas empresas. De la división de Standard Oil surgen otros grandes como Exxon, Mobil, Conoco, Sohio… muchas de ellas aún activas. Es el ocaso de la era de los monopolios. Sin embargo, no nos pongamos tristes por Rockefeller, pues este veredicto le convirtió en el accionista mayoritario de 34 monstruitos, lo que le catapultó de nuevo a la cima como el hombre más rico del planeta.


Actualmente, la petrolera ExxonMobil es una de las empresas con mayor capitalización bursátil del mundo.

Pero vamos a ver, ¿y qué pasó con Morgan y su US Steel Corporation? Todavía quedaba el monopolio del acero por desmantelar, ¿no? Veo que habéis estado atentos, así que vamos a contarlo. Viendo el percal que se le venía encima, Morgan intentó ganarse el favor del gobierno para que no metieran las zarpas en su imperio. Para ello, utiliza su poder e influencia y empieza a mediar para beneficiar a EEUU en el proyecto más grande en el que se ha embarcado: la construcción del Canal de Panamá.

Los yanquis estaban como locos por abrir un canal a través de los 80 kilómetros del estrecho que facilitara el comercio y el transporte de mercancías. Desde que los españoles llegaran al Nuevo Mundo se había tratado de abrir una ruta alternativa a través de Panamá, porque, como comprenderéis, la otra opción es rodear toda Sudamérica y aquello es un pateo de cojones. El caso es que Morgan consigue una financiación de 40 millones de dólares para el proyecto y con la ayuda de 75.000 trabajadores las obras empiezan a tomar forma. Esto permite a Morgan esquivar durante un tiempo a la Corte Suprema, pero su principal aportación al devenir de los EEUU todavía está por realizarse.

El 13 de marzo de 1907 el Dow Jones comienza a precipitarse, bajada que se mantiene durante ese verano y se acentúa en octubre. El pánico cunde por todo el país ante la posibilidad de una nueva y profunda crisis y los bancos empiezan a situarse al borde del precipicio. Ante esta situación, Morgan se pone al frente y monta en su casa de Nueva York un equipo completo con el que reconducir la situación. Morgan y su equipo estudian qué instituciones pueden salvarse de la crisis y empiezan a canalizar los fondos para ello, con el fin de evitar que vayan a la quiebra. Quiero que analicemos esto despacio porque Morgan estaba asumiendo todas las funciones de un Banco Central. Una sola persona haciendo el papel de un Banco Central entero. Finalmente, Morgan permite participar al gobierno de EEUU en las operaciones y este empieza a aportar fondos. El 24 de octubre, Morgan aporta 25 millones de dólares para rescatar el mercado de valores y empieza a ser visto como un héroe, en lugar del malvado empresario monopolista de antes. El gobierno de EEUU, con Roosevelt a la cabeza, como es natural estaba flipando. Un solo hombre controlaba por completo el mundo financiero de todo un país. Y no de cualquier país. Hasta tal punto se asustaron los políticos del poder desplegado por Morgan, que a raíz de este hecho se impulsó la creación de la Reserva Federal de EEUU el 23 de diciembre de 1913. De la Reserva Federal ya hablaremos otro día, no os preocupéis.


 Viñeta satírica sobre el abrumador papel de Morgan en la economía americana.


Este año, 1913, iba a ser de vital importancia para los tres protagonistas de nuestra historia. El 31 de marzo de 1913, John Pierpont Morgan fallece a la edad de 75 años. Morgan había dejado una huella tan profunda en las finanzas y la banca de inversión que la Bolsa de Nueva York cerró y las banderas de Wall Street lucieron a media asta en señal de duelo. Los dos viejos adversarios, Carnegie y Rockefeller, se reunieron frente al panteón de Morgan y al darse cuenta del paso del tiempo contemplando la tumba de su compañero, entablan una nueva competición.  Esta vez no es por convertirse en el hombre más rico del mundo, sino una competición sobre quién de los dos dona más dinero a la beneficencia. Frente al panteón también se constata el fin de una época. La US Steel Corporation de Morgan finalmente es disuelta por la Corte Suprema, finalizando así definitivamente la era de los monopolios en EEUU. Carnegie, Rockefeller y Morgan ceden el testigo a una nueva generación de empresarios que, con su esfuerzo y talento, van a seguir beneficiando a su país. A la cabeza de esta nueva generación está Henry Ford, que revolucionará la industria por completo y ya durante estos primeros años del siglo XX empieza a hacer sus pinitos. Pero de él ya hablaremos extensamente el próximo día.


Esto es todo por hoy joven padawan. Somos el Club de la Economía y siempre aquí estaremos. No es una amenaza, pero volveremos.

lunes, 12 de febrero de 2018

Crisis Económicas III: El Crack del 87


Hace mucho tiempo, en una Economía muy, muy lejana…


Tras la llegada de Volcker a la presidencia de la Reserva Federal, las políticas keynesianas, indefensas ante la Crisis del Petroleode 1973, fueron reemplazas por la nueva Teoría Monetarista. Tras su derrota, Darth Keynes sería reemplazado por Milton Friedman Skywalker, que junto a Ronald Reagan Kenobi, lucharían por llevar de una vez por todas, la libertad a la economía…

La Crisis del Petróleo al fin quedaba atrás. Tras abandonar las teorías expansivas keynesianas, que demostraron ser totalmente ineficaces para salir de la recesión, la FED pasaba a la acción. En vez de aumentar sin cesar la oferta monetaria bajando el tipo de interés, adoptó políticas contractivas y subió el tipo de interés. En vez de subir impuestos y aumentar el Gasto Público, bajó impuestos y redujo el gasto.

Un aire liberal se volvía a respirar en América. Ronald Reagan había llegado a la presidencia.
Comenzaba una de las etapas de mayor concentración de crecimiento en poco tiempo. Durante los primeros años de la década de los 80, la economía estadounidense se recuperaba espectacularmente, ante las políticas de austeridad instauradas por Reagan, que atrajeron inversión, riqueza y empleo.

Evolución del Desempleo durante la legislatura de Reagan


Crecimiento Real del PIB estadounidense durante la era Reagan


 Sin embargo, el presidente republicano tuvo una gran asignatura pendiente, y esta era la de ajustar el gasto público a la reducción de impuestos, los cuales bajaron mucho más en términos relativos comparado con el gasto.

Reagan partía de una premisa correcta, y es que una reducción de impuestos produce un gran aumento de la actividad económica, y esto se puede traducir en un aumento de la recaudación.

Curva de Laffer



Sin embargo, pese a las muchas noches en vela que pasó rezando a su querido amigo Laffer, la radical bajada de impuestos no fue capaz de asumir el enorme gasto que se mantuvo, provocando un gran aumento de la Deuda.

Aumento Deuda Pública durante la era Reagan.


Y es así, con grandes crecimientos en poco tiempo, financiado por una gran masa de deuda, como las cosas tienden a torcerse, mientras el mercado se apalanca y se sumerge en una ficción de crecimiento por encima de sus posibilidades.

Por aquellos años, el Dow Jones (el indicador de las 30 empresas con mayor cotización en el mercado estadounidense) había ido de máximo histórico en máximo histórico, marcando una tendencia que parecía no tener final.

Sin embargo, algo ocurrió en 1987 que empezó a mostrar lo que se avecinaba. El mercado asiático cambió radicalmente de tendencia, y comenzó a caer, lentamente, pero sin pausa. Esto afectó en poco tiempo a Europa y por supuesto a Wall Street, que comenzó a entrar en una espiral bajista, pero sin un rumbo claro.

Y así se mantuvo hasta que acabó el verano, y es entonces cuando la tendencia pasó a retroceder sin titubeos. Durante unas semanas, Wall Street vio como los principales indicadores llevaban unas pérdidas acumuladas de más del 10%, y un miedo conocido volvía a apoderarse de los inversores norteamericanos.

Sin embargo, para principios de octubre, la situación pareció normalizarse. Lo peor ya había pasado. El temor dio paso al alivio. Al menos durante el fin de semana.

Lunes 19 de octubre de 1987. En cuestión de unas horas, el Dow Jones perdía 508 puntos, bautizándose como el Lunes Negro, término que no se usaba desde hacía 58 años, y que se esperaba no volver a usar nunca más. La caída al final del día fue del 22,6% superando a cualquiera de los días negros del antaño 29.


Evolución del Dow Jones durante 1987


Las órdenes de venta se multiplicaron, como nunca antes lo habían hecho. El pánico había vuelto para quedarse.



Antes de que acabase el mes, los mercados de valores de Hong Kong ya habían caído un 45,8%, Australia un 41.8%, España un 31 %, el Reino Unido un 26,4%, Canadá un 22,5 % y Nueva Zelanda un 60 %.
Ante este crack, se ponía al frente de la FED Alan Greenspan, que actuó rápida y tan eficazmente que evitaría que la economía estadounidense entrase en Depresión, e incluso llegaría a crecer durante el año inmediatamente sucesivo. Esto le llevaría a presidir la Reserva Federal casi 20 años, sentando sin embargo un triste precedente en cuanto a crisis financieras se refiere: la inyección de dinero público al rescate del mercado.


Esto es todo por hoy, joven padawan. Somos el Club de la Economía y siempre aquí estaremos. No es una amenaza, pero volveremos.